martes, 21 de septiembre de 2010

Niño del hambre

. Pilar Gómez Ulla, escritora española. Poema sobre la pobreza.



Ayer te vi, niño del hambre, desnudo y solo. No me miraste.

Pasé despacio, por tu dolor... seguí de largo. Niño del hambre, ¡qué viejo estabas!, no me miraste. Un pie en la cuna, otro en la muerte... Y yo, en silencio, acabé mi plato, cerré la puerta, peiné mi pelo y pasé de largo. Eres la vida, niño del hambre. Si hoy me miras, si te detienes, yo no soy digna, pero, tal vez... siga tus pasos. ¡Rómpeme el alma, con tu silencio, destroza todo lo que he creado! Mírame, tócame, porque ahora sé que soy yo la muerta. Que soy de piedra. Tus ojos negros, tus manos largas, tu paso errante... ¡Niño del hambre! Te estás cayendo, y eres la vida. Eres la vida, eres un grito sabor de sangre. Dolor tan grande que movería todos los mares. Si bajo un paso y nos encontramos yo, que soy piedra, seré de carne. Eres la vida, niño del hambre.

Fin

Poema del libro: "Corazones con esperanza"

Corazones con esperanza es un libro solidario que ha reunido a autores de diversos países en un poemario dedicado a todos los niños del mundo. Letras que llevan un mensaje de amor, alegría, reflexión y optimismo. Los fondos de la venta serán destinados para la construcción de un hogar para niños de la calle. Colabora para que tengan una mejor calidad de vida.

"Compra un libro y construye un sueño, ayúdalos a cambiar su futuro".

http://www.librovirtual.org/librosolidario

http://corazonesconesperanza.blogspot.com
Fuente: www.encuentos.com

jueves, 6 de mayo de 2010

No me llevo con el dolor

Este poema de Carlos Urbina fue galardonado con el primer lugar del Primer Concurso de Poesía del Colegio "Fray Luis de León" en la categoría de secundaria.



No me llevo con el dolor

Hoy con más calma,
sin recordar el pasado,
me transporto a un futuro
donde el pasado es más lejano
y tu recuerdo más oscuro

Porque no estoy bien con el dolor
que mi alma has causado,
porque hoy me doy cuenta
de que en el amor y en la amistad
no hay acuerdo aceptado.

Lo amado ha preferido el juego
en lugar de un amor cercano,
como un juego de brujas
que en su día de homenaje
prefieren jugarretas
a los buenos dulces del néctar del amor.

No me llevo bien con el dolor
porque como por acto de magia
te incrustaste en mí
y hoy no hallo la salida
de cómo no pensar en ti.

Porque un rostro tan bello
Tanto reflejo del mal
Pueden representar.

Hoy me siento mal,
un vacío enorme
En mí he hallado
El abismo, el precipicio
son los lugares fríos
donde hoy me hallo

La llama de mi corazón
se opaca por el desamor.
La vida ya no es la misma,
aquel fuego vigoroso
del amor por la vida
y de la vida por el amor
se extingue.

En el mundo
se deshielan los polos
para congelar mi corazón.
El frío intenso es costumbre
ya no hay en mí la intención
de ser esa llama que da calor
a quienes con él cuentan.

¿Contar?
¿Pero con quién se cuenta?
Si eso es simplemente cuantificar,
algo que Pitágoras no supo especificar
porque no se cuantifican amigos
si su sentir es verdadero.

Me doy cuenta de tanta mentira,
de tanta falsedad que no es prescrita
porque los amigos no se cuantifican,
sino que se califican

Y da la casualidad que
quienes hoy,
con calificaciones más altas,
se unen en mi contra.
¿Amistad con el amor?
Lo que veo es agua y aceite,
aceite no tan graso y magro
que se une muy bien al agua.

No me gusta su sabor:
sabor a mentira,
sabor a traición,
sabor a puñalada
que no esperaba
que mis ojos vieran hoy.

No existen amigos
ni amor verdadero,
sólo existe un interés
donde no se respeta
al que está primero.

Sinvergüenzura del agua,
que viéndome sediento,
se une con el aceite.
Es como revivir la escena de la cruz
donde al Padre,
que nos dio el amor más grande,
al estar sediento
se le paga con vinagre.

Detesto ese sabor,
es repugnante,
es tener la hipocresía,
la traición y la mentira
al ras de la boca.

Me quema como nunca,
es desboronar con fuego
lo que de calor vivo tenía.
A su alrededor ahora
perfilan destrozos
que por pequeños
se congelan rápido
ante el mínimo frío.

Frío ascendente
todo en mí se congela
ante tal escena.

Un corazón que era
refugio abierto
a quien quisiera,
hoy se vuelve la más fría caverna,
donde el piso ya no es pasto,
fresco y seco,
sino estalacmitas,
agudas y dolorosas.

Mi corazón hoy es
un camino intransitable
de picos incomprensibles
y fríos inaguantables.

Donde se mezclan
todos los vientos
que como sentimiento
no sabe si explotar en
en un enorme huracán
de vientos arrasadores,
pero de centro sollozante,
que no hace el mínimo daño,
pues no es su intención.

Quiero creer en mi alrededor,
pero no veo más en qué creer.
Es como un ciego que,
sin posibilidades de ver
lleva en su mirada una luz,
la luz de Dios,
que sin poderlo ver
por él es creído.

Hoy ya no creo en nadie,
sino en mi infinito y frío vacío
que intento soportar,
queriendo explotar,
pero sin querer dañar.

En mí se halla
la mayor mezcla de sentimientos
que no se cómo expresar,
sólo me queda descargar en una hoja
lo que en mi está queriendo volver hallar,
en quien mi caverna pueda deshilar.

Como me siento tan mal
busco mirar a alguien
y lo que veo es el pasado
que vuelve sin preguntar,
un dolor que sin anuncio vuelve atacar
y un ataque de ira que no tarda en anunciar.

No quiero dañar a nadie,
Sólo quisiera volver a tener
en mis ojos ese horizonte
lleno de luz que me permita continuar.

Hoy el frío me entumece,
ya no quiero pensar más
sólo quiero hallar aquella persona
que como amigo se pueda perfilar,
y que me extienda su mano
para así volver a dibujar un futuro sin calamidad.

De lo que siento…

martes, 4 de marzo de 2008

D E S A M P A R O




Apenas ocho contaban entre ambos: cinco añitos ella, tres él. A través de los barrotes herrumbrosos de las pequeñas ventanas, veían pasar el tiempo y una vida menesterosa y sucia. Su único mundo conocido: Soledad, hambre (de alimentos y de afectos), miedos…

A sus escasos años, su existencia los había enfrentado ya a lados oscuros: sevicia y violencia. Con frecuencia habían visto fornicar a la madre, al oscurecer, siempre con un acompañante diferente. Algunas veces el jadeo incomprensible para ellos terminaba en golpiza, gritos ahogados de la madre, sangre chorreando por el rostro pintarrajeado y mugriento… finalmente, un portazo tras la figura masculina que no volverían a ver.


Hijos de varios padres, nunca sabrían a ciencia cierta quien los engendró. Quién había depositado en la maltratada vagina de la madre el indispensable complemento, tal vez cundido de genes maltrechos y portadores de secuelas sifilíticas.

Con todo, eran físicamente normales. Nada en su apariencia (a no ser la suciedad) delataba la precariedad de sus vidas. La cochambre y el vacío de infancia en la mirada triste eran los únicos signos de su miseria.

Y… tal vez el miedo… reflejado en sus rostros surcados de lágrimas secas sobre las mejillas polvorientas.

Al amanecer, diariamente, la madre se marchaba a cumplir con un trabajo miserable, dejándolos encerrados. Solitarios, sentían miedo sin saber por qué… Sin comprenderlo, experimentaban el desamparo irremediable y cotidiano durante catorce, quince o más horas hasta que finalmente la madre regresaba, acompañada por algún malhechor desconocido. Sólo cuando el amante de turno se marchaba cesaba en ellos la sensación de desamparo, de soledad implacable.

Y ese sentir el desamparo, inexplicable pero incrustado en cada uno de sus poros se fue haciendo cada vez más prolongado. Hasta que ni siquiera la presencia maternal pudo ahuyentarlo. Y así fueron creciendo, entre carencias no identificadas porque nunca supieron qué era el tener algo. Salvo pedazos de juguetes encontrados en los vertederos y los harapos con los que cubrían sus cuerpecitos.

Algunos años más tarde, pocos, cuando ya podían abandonar la casa solitaria, solían dar largos paseos por el propio y algunos barrios aledaños. Cada vez un poquito más lejos, cada vez una nueva aventura. Jugando a las escondidas se refugiaron en un contenedor donde se recolectaba la basura del lugar, la cual se desbordaba casi siempre pues, los recolectores oficiales pasaban sólo una vez al mes.


En esa podredumbre se fueron hundiendo los dos niños, creyendo que jugaban…
A alguien, consciente o no, se le ocurrió tirar un cerillo encendido sobre el montón de desperdicios que rápidamente prendió fuego… Algunos gritos salieron a la superficie, casi inaudibles… Nadie sintió ni oyó nada… Allí quedaron calcinados los dos cuerpecitos, presas de su desamparo y su infortunio.

La madre los buscó, acongojada, por unos cuantos días. Luego dejó de hacerlo y la congoja huyó cuando cayó en cuenta de que, sin ellos, la vida había comenzado a ser un poquitín más fácil. Aunque, de alguna manera, ella también comenzó a sentir el desamparo.





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NOTA: Si el empleo de las ilustraciones de este post vulnera algún derecho de autor, se agrade notificárnoslo para proceder a su inmediato retiro. En tal caso, pedimos disculpas a los interesados.
Texto: Derechos reservados: alpara7 (A.P.R.)

ESTE CUENTO CON SUS ILUSTRACIONES FUE TOMADO DEL BLOG

Confiesoquehevivido.blogspot.com
alpara7

sábado, 19 de enero de 2008

LOS HIJOS DE LA OBSCURIDAD - Franco de Vita

LOS HIJOS DE LA OBSCURIDAD
Y conocen el hambre y la muerte de cerca..
Saben mas de la vida de lo que te parezca..

Y caminan descalzos con sus callos de asfalto..

Algunos más altos pero yo te aseguro..
que no más de diez años tendrán.

Quien los trajo a la vida
ellos jamás lo supieron,
no tendrian un par de años
cuando allí los dejaron,
por razones diversas,
o simplemente inconciencia..
Lo cierto es que ahora tienen sitio seguro..

Los hijos de la obscuridad,
donde la vida no cuenta
sino cinco minutos de más,
luchando un trozo de pan
entre la peste y la bestia..
Los hijos de la obscuridad..

Y se les ha visto inhalando,
unos restos de cola
para burlar el hambre
por unas pocas horas.

Y se ganan la vida
hurgando entre la basura
tan llenos de rabia
como llenos de dudas..

Los hijos de la obscuridad debajo de la ciudad
donde la vida no cuenta
sino cinco minutos de más
luchando un trozo de pan
entre la peste y la bestia.

Los hijos de la obscuridad..
Y se ganan la vida
hurgando entre la basura
tan llenos de rabia
como llenos de dudas.

Los hijos de la obscuridad
debajo de la ciudad
donde la vida no cuenta
sino cinco minutos de más
luchando un trozo de pan
entre la peste y la bestia.
Los hijos de la obscuridad..

Y se ganan la vida
hurgando entre la basura
tan llenos de rabia
como llenos de dudas.

Los hijos de la obscuridad
debajo de la ciudad
donde la vida no cuenta
sino cinco minutos de más
luchando un trozo de pan
entre la peste y la bestia.

Los hijos de la obscuridad..

viernes, 18 de enero de 2008

No basta - Cancion de Franco de Vita

No Basta
traerlos al mundo porque es obligatorio
porque son la base del matrimonio
o porque te equivocaste en la cuenta
no basta con llevarlos a la escuela a que aprendan
porque la vida cada vez es mas dura
ser lo que tu padre no pudo ser
no basta que de afecto tu le has dado bien poco
todo por culpa del maldito trabajo y del tiempo
no basta
porque cuando quiso hablar de un problema
tu le dijistes niño sera mañana es muy tarde, estoy cansado


No basta
comprarle todo lo que quiso comprarse
el auto nuevo antes de graduarse
que viviera lo que tu no has vivido
no basta con creerse un padre excelente
porque eso te dice la gente
a tus hijos nunca les falta nada
no basta
porque cuando quiso hablarte de sexo
se te subieron los colores al rostro y te fuiste
no basta porque de haber tenido un problema
lo habria resuelto comprando en la esquina
lo que habia, ciertamente porqueria
no basta con comprarle curiosos objetos
no basta cuando lo que necesita es afecto
aprender a dar valor a las cosas
porque tu no le seras eterno
no basta castigarlo por haber llegado tarde
si no has caido ya tu chico es un hombre
ahora mas alto y mas fuerte que tu que tu.

Franco de Vita

Pablo, José, Juan..............

…”Pablo, Jose, Juan, pequeños granitos
de arena en una metrópoli millonaria, forman
parte de una gran constelación oscura de nuestra
realidad Criaturas diferentes con destinos
parecidos .Acostumbrados a temer a los
representantes del orden público, estigmatizados
desde la infancia por entes beneficios, estiradas
damas de caridad , y explotadores adultos
que en nombre de la caridad cristiana
pretenden el cuidado de ellos


Mujeres cargadas por el “peso” de la vida,
Subyugadas por el machismo, que las llevan a
tener un hijo del marido en “turno” en la vana
esperanza de construir una familia, sin embargo
son abandonadas por el marido y luego ellas
misma tiene que abandonar a sus criaturas
porque no tiene como alimentarlas…Y así esta
triste cadena toma considerables dimensiones
y América Latina el país para funcionarios de
multinacionales ,huéspedes europeos cansados y
aburridos de la vieja cultura y traficantes de
petróleo .acuna en su vientre oscuro la triste
realidad de los “niños de la calle”


Anna Maria Tiziano (Caracas)
La Voce de Italia

lunes, 14 de enero de 2008

Soy un hombre del siglo XX

I
Soy un hombre del siglo XX
Y no me gusta nada estar aquí
Mamá dice que no puede comprenderme
Unicamente puede aportar una cierta seguridad
Soy un producto “Esquizoide y Paranoico”

II
No hagas esto, no hagas aquello
No te retrases cuando salgas del colegio
Haz tu tarea, sé como Jhonny
Que es el primero de la clase
No te dejarán seguir tus ideas
Quizás me equivoco cuando espero que luches
O quizás solo estoy loco
No sé lo que está bien, ni lo que está mal

II
Yo soy el anticristo
Yo soy el anarquista
Sé lo que quiero
Pero no sé lo que tengo
Quiero destruir
Porque yo quiero ser la anarquía






“IRWIN”

Escrito en Enero 1981 en el Gustavo H. Machado